Que las nuevas tecnologías se están imponiendo en nuestra sociedad es un hecho que nadie pone en duda. Éstas avanzan a un ritmo vertiginoso, evolucionando en muy poco tiempo y dejando obsoletas, incluso, a las TICs que las preceden. Y ya ni qué decir de las herramientas analógicas: están cada vez más olvidadas.
Una herramienta analógica que está cada vez más olvidada son las cartas. Ya no escribimos cartas y no es porque tengamos nada en contra del cartero, si no que es un recurso que si lo comparamos con otros más novedosos, es lento. Antes, y no hablando de hace tantos años, cuando queríamos saber de alguien y lo hacíamos por carta, teníamos que esperar unos cuantos días para recibir respuesta. Ahora tenemos muchas formas, más rápidas, de comunicarnos con las personas que no tenemos cerca: basta con utilizar un teléfono o un móvil, así como, utilizar un chat, un correo electrónico o cualquier red social.
Sólo tenemos que poner como ejemplo los móviles para comprobar lo rápido que evolucionan las TIC, llegando a dejar obsoletas en muy poco tiempo las que las preceden.
Con esta introducción lo que he querido decir es que igual que las nuevas tecnologías se están imponiendo en nuestra sociedad, lo están haciendo en la escuela.
En las aulas de países como Reino Unido ya está implantado ese cambio de lo analógico a lo digital. Seguramente, en sus inicios hubo las mismas dudas sobre la implantación y uso de las TICs en la escuela que tenemos actualmente en España.
El caso es que si hacemos caso al currículo de infantil, que es lo que todos los maestros deberían o deberíamos hacer, tendríamos que emplear las herramientas tecnológicas en las aulas. En el Decreto por el que se desarrollan para la Comunidad de Madrid las enseñanzas de la Educación Infantil (17/2008, de 6 de marzo), se dedican varios artículos, incluso un bloque entero de contenidos, a las nuevas tecnologías.
Esto es lo que dice la ley, pero como sabemos, la Educación Infantil no es un área obligatoria en la que por ley todos los niños tengan que estar escolarizados. Esto corresponde a las familias. Los padres son los que tienen que decidir si escolarizar a sus hijos en infantil o esperar hasta que cumplan la edad obligatoria. Habrá casos en los que las familias decidan hacerse cargo de la educación de sus hijos hasta los 6 años, lo cual es completamente lícito, pero aquí surge el primer problema: la educación escolar que les den a sus hijos, debería realizarse acorde, pienso yo, con lo que dice la ley para así no crear desigualdades entre los niños.
Aunque, claro, lo mismo ocurre con los maestros. La ley es la misma para todos, pero los hay que sí que se esfuerzan por acercar a los niños a las nuevas tecnologías y los hay que no, o por lo menos no como se debería, lo cual crea diferencias en cuanto a la educación de los niños. Esto es como todo: como educadores, podemos enseñar a los educandos todos los tipos de árboles que tiene el clima mediterráneo enseñándoselos en fotos, o, mejor aún, nos los podemos llevar al parque del Retiro a que los vean ellos mismos, los puedan tocar... Lo mismo pasa con las TIC: les podemos hablar a los niños de la gran variedad de recursos tecnológicos de los que disponemos, enseñándoselos mediante fotografías, o, mucho mejor, tener una pizarra digital y un ordenador, por ejemplo, en el aula para que trasteen y exploren por sí solos.
Pero claro, para esto, los que vayamos a estar en contacto con los niños y los que les vayamos a introducir en el mundo de las nuevas tecnologías, es decir, los maestros y maestras, deberíamos conocerlas muy bien. Y es que como se dice en el artículo publicado en El País Semanal, el 4 de octubre de 2009, “el éxito del proyecto depende de la implicación del profesorado y el desarrollo de contenidos digitales específicos”.
Los hay que no se interesan por estas, y no sólo hablo de maestros/as ya mayores, piensan que se ha vivido muy bien sin estas y que lo pueden seguir haciendo sin recurrir a las nuevas tecnologías. Creo que esta postura se debe, en parte, a que no conocen todas las ventajas o todo lo que se puede hacer con ellas. Por este motivo, estoy completamente de acuerdo con lo que dice Maite Vilchez Gutiérrez para educaweb.com, el 20 de junio de 2005: “Formar un lenguaje para aquellas personas que, tanto por si situación personal, laboral, económica o social, no tienen acceso a las Nuevas tecnologías, resulta complicado. Y más si éstas no sienten motivación alguna por estas herramientas. La figura de una persona que les guíe en este camino es imprescindible. Asesora, forma y acerca a las nuevas tecnologías a aquel posible usuario motivado por aprender a usar este nuevo medio, por lo que también se hacen necesario puntos de acceso gratuitos para conseguir este fin”. Y es que, todos necesitamos que alguien nos asesore tecnológicamente para estar al día y poder ser una guía útil para los educandos, en cuanto a las TICs se refiere, y que no sean ellos los que nos tengan que enseñar a nosotros
Además de conocer las TIC y saber qué dice sobre ella el currículo para poder actuar acorde con la ley, un maestro tiene que ser consciente de que actualmente, un maestro que emplea las TICs en su clase, debe de ser consciente de que no todas las familias disponen de los bienes necesarios para tenerlas en sus casas. “Sin embargo, el acceso a estos nuevos medios supone un impedimento para una gran parte de la sociedad que, social o económicamente, no puede acceder a ellos” (Maite Vilchez Gutiérrez para educaweb.com, en fecha: 20 de junio de 2005). Por este motivo, creo que es importante que un maestro deba tener en cuenta las posibilidades de los alumnos con los que trabaja para no marginarles ni crear diferencias entre unos y otros.
Por supuesto, un maestro también tiene que ser consciente y hacer conscientes a los educandos de los inconvenientes que tienen las TICs más empleadas: tanta información en la red puede llegar a confundir, la importancia de la privacidad de datos, etc. (Lo que ya dijimos en clase).
Este primer bloque de la asignatura de Nuevas Tecnologías aplicadas a la educación, me ha permitido, además de darme cuenta de que aún me queda mucho camino por recorrer en el mundo de lo digital, posicionarme a favor de emplear las TICs en Educación Infantil.
Como herramientas que son, las podemos emplear en el aula, moderadamente, para facilitar el trabajo (aunque a veces no siempre se consigue, a veces nos lo complican) y conseguir mayores logros en los niños. ¿Por qué no tener un ordenador, como se puede tener un libro, en el aula para que los niños busquen información sobre aquello que les interesa?. Digo con moderación porque sigo pensando lo mismo que plasmé en la primera reflexión que hice (primera publicación del blog), es decir, que me parece muy bien, como maestra, apoyarme en las nuevas tecnologías, pero me cuesta, o me niego a, hacerme a la idea de que estas sustituyan, por ejemplo, al trazado manual de letras o al hecho de poder jugar, tocar, oler, pasar las hojas de un cuento infantil.
Quizá en unos cuantos años lea esta misma reflexión y me asombre por lo que he escrito y que las herramientas digitales hayan sustituido por completo a la analógicas.